martes, 25 de diciembre de 2018

Un mundo (aparentemente) feliz

He dicho más de una vez que ''todo tiempo pasado fue mejor'' es tan solo una popular falacia. Si bien nos queda mucho, pero muchísimo, que mejorar, se puede decir alto y claro que en lo últimos 60 años nuestras sociedades se han vuelto mucho más tolerantes, inclusivas e igualitarias.
Así que no, no todo tiempo pasado fue mejor. Al menos no en todos los aspectos. Pero si hay uno en el que parece que llevamos más de medio siglo de regresión.

Cualquiera pensaría que en la época en nuestro país en la que la educación básica nunca fue tan accesible como hoy día, en el que conectarse nunca fue tan fácil gracias a las redes sociales, o en el que la información es fácil de encontrar y la libertad de expresión es más o menos una ley vigente, las nuevas generaciones de jóvenes españoles deberían ser una auténtica élite dentro de la ciudadanía nunca vista hasta ahora. ¿Por qué no miramos entonces los resultados?

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Oh sí, se me olvidaba responder a mi propia pregunta: los resultados dicen que 1 de cada 5 jóvenes españoles experimenta una serie de síntomas que les cualifican para que les diagnostiquen depresión clínica. Y por clínica me refiero a la depresión de verdad, la que se medica, no a momentitos de bajón puntuales. Y eso no es todo: este estudio se hizo mayormente entre jóvenes universitarios , no en gente más joven o poco más mayor. Y según el mismo estudio, del 20% de jóvenes con depresión que existen de acorde a estos datos, solo la mitad está formalmente diagnosticado. Es fácil y tentador ignorar el problema diciendo, como he oído a muchos adultos soltar en mi cara más de una vez, que lo único que ocurre es que ahora ''somos unos flojos''.

Por mi parte, me gustaría señalar que en mi humilde opinión, puede que el problema sea otro mucho más grave. Y ese problema, como he dicho antes, es que es el resultado de 60 años de declive cultural. Específicamente, un declive en la manera en la que los jóvenes de cada generación afrontan y ven la vida.

Verán, ya hace tiempo que las empresas que controlan los ambientes más centrales de la vida de un joven, como la música, la televisión, las redes sociales y la industria cinematográfica, se dieron cuenta de que una sociedad pragmática, educada, informada y pensante está muy bien y todo lo que queramos, pero solo tiene un problema: no es tan fácil ni tan sencillo ganar dinero a su costa. No consumen cualquier tontería. Pensaron que cuando alguien es reflexivo, cuando alguien piensa las cosas, ese alguien puede tener momentos bajos, tristes, o momentos en los que se da cuenta de que hay aspectos de su sociedad que no están bien, y que el status quo quizá no debería de seguir siendo el status quo. Y  pasa y resulta que eso nunca es bueno para las ventas. Si la ética empresarial del siglo XXI fuera realmente, no sé, ÉTICA, decidirían que vale más esforzarse en que los productos que se ofrecen sean decentes, y tener una sociedad más educada y selectiva a cambio, que tener una panda de ovejas adormiladas que se tragarán lo que sea que se les ponga delante y así conseguir cerrar el año fiscal con más ganancias. Pero no vivimos en ese mundo, desafortunadamente.

Fue así como lenta pero inexorablemente se dispusieron a ir simplificando todos los aspectos de la cultura que consumían las generaciones más jóvenes de cada década. Vaciaron de riqueza cualquier manifestación artística que las masas consumían. ¿Complejidad emocional? Bah. ¿Momentos difíciles y complejos que se presentan en la vida? No, muchas gracias. ¿Responsabilidades? Si no las reconozco, no existen. ¿Objetivos y sueños en la vida? Ser feliz 24 horas, 7 días a la semana. ¿Cómo? Si la mayoría te es sincero con lo que piensan, te dirán que lo harán saliendo mucho de fiesta, follando más que Mick Jagger el sábado por la noche y no pensando en las consecuencias de lo que pueda pasar. ¡Fuera malos pensamientos, sean o no preocupaciones razonables!. No es que diga que salir de fiesta o el calor humano sean malos o innecesarios, ¿pero son exclusivamente lo que te va a llevar a ser feliz? ¿No hay espacio para sueños ambiciosos, proyectos de comunidad o aspiraciones a destacar en una disciplina? No, porque el objetivo es estar en un estado de sedación, en el cual el mundo se percibe en un pequeño círculo superficial alrededor de uno mismo. El objetivo es que todo te dé igual mientras tú puedas ignorar todo lo que hace daño.

Así es cómo pasamos de querer volar hasta la luna con Sinatra, a decir que nos gustaban grandes, que no nos entraran en la boca, con Becky G. Así es cómo pasamos de tener películas profundas durante el año, y películas simplonas de superhéroes y robots repartiendo tundas en verano, a que todo el año sea un festival de superhéroes facilillos de entender, en el que ''el bien y el mal'' están totalmente definidos los 365 días del año. Y así es como los libros leídos por la juventud, aunque solo fuera de vez en cuando, dejaron de ser Ayn Rand, Stephen King y pensadores como Sartre, para pasar a ser dramas juveniles y adolescentes una, y otra, y otra vez, 24/7. Todo tiene que ver con lo que YO quiero, lo que a mí me pasa, y siempre por supuesto analizado desde el punto de vista en el cual todo en esta vida es blanco o negro.

En un paréntesis mucho más oscuro, el otro día vi un segmento en el fantástico programa ''Real Time'' de Bill Maher en HBO, en el cual comentaba lo que tienen en común la inmensa mayoría de chicos que cogen armas y protagonizan masacres en las escuelas de su país, los Estados Unidos: todos estaban frustrados sexualmente, e incluso lo ponían en sus manifiestos señalándolo como una importantísima parte a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de convertirse en asesinos. Estos chicos eran claramente enfermos mentales. La frustración sexual no convierte a cualquiera en un asesino. Y por supuesto tampoco estoy diciendo que la vida sexual de una persona no sea una parte importante del desarrollo de cada uno, pero, ¿es algo tan, tan importante y central en la existencia de un ser humano que no tener sexo las mismas veces que Julio Iglesias te convierte en un fracasado?
Bueno, en una sociedad madura, no, pero como Bill Maher dijo, es difícil explicar eso a un/una joven estadounidense, los cuales viven en una sociedad en la cual ''parece que todo el mundo tiene sexo siempre a todas horas'' y eso los convierte en absolutos triunfadores. Eso, como mucho, debería ser una fase, no la fuerza primaria que guía a todo ''pilar de la comunidad''.

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En resumen, ¿cómo no va a haber jóvenes deprimidos si intentan, como es natural, ser adultos en un mundo perpetuamente construido para niños? Y si tan pocos reconocen estarlo, es porque cuando se atraviesa un momento difícil y complejo, te conviertes en un lastre para una sociedad que está en una búsqueda frenética de la felicidad absoluta evitando precisamente situaciones y pensamientos como los tuyos. Lo triste es que no solo ocurre que los productos y estilo de vida que nos proporcionan y dicen que nos harán muy felices no funcionan, sino que la idea de felicidad que nos han vendido no existe. Un sistema montado para que busques en un estilo de vida consumista un producto que ni siquiera es real, pero que crees que necesitas. Estar triste de vez en cuando, pensar en el futuro, preocuparse por problemas y pensar en las consecuencias de nuestros actos son esenciales para sentirnos completos.

Así que para conseguir tener vidas satisfactorias y completas, ¿por qué no empezamos a madurar colectivamente y a convertirnos en personas completas de nuevo?




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