Lo cierto es que en las redes sociales, bien sea Instagram, Twitter, Facebook o Youtube, no solo se pueden encontrar múltiples maneras de conectar con otra gente. También es en estos medios donde se han visto algunos de los mejores ejemplos modernos de creatividad, activismo y en general, varios proyectos que representan lo mejor del espíritu de una nueva generación. Yo mismo he aprendido, reído, y encontrado información antes de ser reportada por la prensa en cualquiera de esos sitios web. Si juzgáramos a las redes sociales sólo por esto, serían el reflejo de todas las razones positivas y optimistas con las que se impulsó la creación de Internet en los 90. Hay canales en Youtube como ''Biographics'', el cual se dedica a dar detalladas biografías de personajes históricos de todas las índoles. Otros como ''VisualPolitik'', el cual explica en términos fáciles de entender complejos asuntos socio-económicos y políticos de nuestro mundo actual. O ''Brave Wilderness'', en el que un protagonista afable de nombre Coyote Peterson viaja por todos los países del mundo vestido de aventurero buscando a los animales y las plantas más curiosas del planeta Tierra, todo para educar sobre ellos a sus espectadores. Incluso, mostrando un lado más tierno, ''Special Books By Special Kids'' se dedica a hacer pequeños reportajes de niños con algunas de las discapacidades físicas y mentales más graves que existen para, básicamente, mandar el mensaje de que son exactamente iguales que nosotros, y concienciarnos de lo importante que es para ellos que les hagamos sentir como tal. Estos tan solo son algunos ejemplos de entre los miles de canales de temáticas variadas que existen, desde deportes, hasta comedia, pasando por todo lo mencionado anteriormente
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Sin embargo, como todo en esta vida, hasta de la mejor de las intenciones surge un lado oscuro. Por cada mente imaginativa que utilizó estos sitios para informar, entretener y crear, hubo otra que decidió extender la basura mediática habitual a estos nuevos medios.
Está realmente claro para aquel que es observador quién obtiene fama porque hace un buen trabajo, y quién finge trabajar para obtener fama. Y hay energúmenos sin talento que han decidido crear su carrera en la web alrededor de un único objetivo: el cotilleo, el farandulismo y el amarillismo más absoluto. Muchos youtubers, por ejemplo, encontraron en el oficio de juzgar y criticar la vida y carácter personal de la gente un absoluto filón de fama y atención, como ya hicieron en su día los productores de televisión. Un filón que no solo es increíblemente fácil de explotar, sino que también es rentable. Y de acorde a esta premisa, nacieron canales como ''Drama Alert'', del youtuber norteamericano Keemstar, un canal que se dedica exclusivamente a causar conflicto entre otros creadores de contenido, exponer aspectos personales de su vida mediante métodos moralmente dudosos y ser fuente de cizaña sin fin en general. Podría poner mil ejemplos al otro lado del charco de payasos libres de cualquier cualidad destacable, arrogantes e irrespetuosos, pero ese no es mi objetivo hoy. Por desgracia, tampoco es mi objetivo ofrecer una perspectiva más positiva, sino más bien demostrar que esto está lejos de ser un fenómeno extranjero...

Daniel José Santomé Lemus es conocido en la red por el nombre de Dalas, y saltó a la fama por su canal en YouTube, llamado ''Dalas Review''. Su canal al principio se dedicaba a vídeos de él mismo jugando y comentando videojuegos. Con eso, no tengo ningún problema, pero como he dicho, aquellos que no tienen talento para crear algo propio, pero que desesperadamente desean destacar, pronto deciden probar métodos menos ortodoxos. Fue este momento en el que este individuo empezó a cambiar la temática de sus vídeos, y dejó de jugar videojuegos como atracción principal, y pasó a construir un canal a base de ridiculizar y criticar a varios usuarios en diversas plataformas de Internet, ora por apariencia física, ora porque el contenido de lo que otros hacían no era de su agrado u ora porque simplemente, hey, a alguien hay que ridiculizar hoy, las facturas no se pagan solas.
Reírse de uno mismo es sano, y la crítica satírica es una de las herramientas más efectivas del registro cómico, siempre que se haga con buen gusto y sin caer en mera falta de respeto y vulgaridad gratuita, que es lo que este hombre, como se puede advertir con tan sólo ver uno de sus vídeos, hace: ser vulgar. ''Puta'', ''guarra'', ''retrasado''... son algunos de los epítetos más creativos que este lumbreras es capaz de crear. ¿Y qué? pensará quien me lea. De cretinos está el mundo lleno. Basta con ignorarle. Bueno... cierto, pero el problema es que este comportamiento tan sólo sería el preludio a una serie de incidentes mucho más oscuros...
Desde el comienzo del cambio temático en su canal, hay un patrón que parece evidente: las mujeres, a veces menores de edad, son el blanco predilecto de sus críticas troglodíticas. Déjenme poner un par de títulos de algunos de sus vídeos que realmente dan una pista de a lo que me refiero: ''Niñatas que me quieren follar pero me odian'', ''Si eres hombre hetero ella te odia'', ''Niñata de 14 años enseña las tetas con excusa''. Esto son solo tres ejemplos de una caterva de vídeos asquerosos que inundan el canal de este señor, por lo que no cayó para sorpresa de ninguno de sus detractores que en 2016 fuera denunciado por violencia de género por sus dos exparejas, las cuales son independientemente de su relación con el, otras dos youtubers existosas.
A raíz de ésto, un número significativo de no menos de otras 6 mujeres, desde personalidades de YouTube menos conocidas hasta simples fans de Dalas contaron, aportando varias de ellas pruebas fotográficas, historias de acoso, coacción y conducta inapropiada por parte del famoso creador de contenido. El hecho de que varias de ellas fueran menores no echó para atrás al youtuber a la ahora de amenazarlas y exigirles fotos de desnudo.
Lejos de mostrarse avergonzado, este joven mostró un ejemplo de sociopatía pocas veces visto en cámara. Llegó lo suficientemente lejos como para crear un vídeo falso en el cual mostraba unos ''matones'' enviados por otro youtuber (que es la actual pareja de una de sus exnovias) para tirarle palos y piedras a su casa. Al demostrarse que el vídeo era falso, se excusó diciendo que era un ''experimento social'' (lo cual es la excusa que la gente de ahora da cuando hace una estupidez como un castillo y no quiere admitirlo). Ahora, en 2018, desde el proceso judicial contra él por abuso de menores comenzó, ha realizado varios vídeos mostrándose altivo e incluso burlándose de dicho proceso, el cual es llevado a cabo por la Audiencia Provincial de Madrid, nada menos. Cuando fue a declarar, alegó que ésto no era nada más que una vil conspiración llevado a cabo por sus exparejas. Algo nada sorprendente por parte un tipo de persona tan absorbida por su propio ego que, cuando escribió su primer libro (el cual, por cierto, tiene una puntuación de 2,5/5 en Amazon, con unas críticas feroces), decidió dedicárselo a sí mismo en un grandilocuente discurso.
Cabe preguntarse, ¿quién sigue a semejante tristeza de ser humano? Bien, la respuesta es sorprendente. ¿Recuerdan los canales que mencioné al principio de este artículo? Tres de ellos juntos no hacen ni la mitad de los 8,4 millones de suscriptores del canal ''Dalas Review'', los cuales principalmente son jóvenes de todo el amplio abanico de países hispanohablantes (La excepción es ''Brave Wilderness'', el canal educativo sobre animales, el cual tiene 13 millones. Quizá haya esperanza). 8,4 millones de personas que ven en esta triste parodia de un ser humano un ídolo y un ejemplo a seguir. 8,4 millones de suscriptores jóvenes que ven cada día a este bufón burlarse cruelmente de la justicia, de sus denunciantes, y de gente de todas partes de Internet indiscriminadamente. Y no solo aplauden, sino que le defienden con pasión fanática. Una legión de fans que no dudó en ridiculizar, insultar, y tratar de someter en redes sociales a las mujeres que han decidido ponerse en esta dolorosa y complicada situación contando sus historias. Una clase de comportamiento que, si bien quizá venía con ellos antes de encontrar el canal de Dalas, es exactamente lo que han visto hacer con absoluto placer a su adorado youtuber durante años.
Qué lejos quedan los días en los que los gozaban de esta admiración, y de colas de gente esperando para verles en los eventos de sus giras eran verdaderos artistas, escritores y pensadores.
¿Qué hacemos mal para que la juventud, entre la que me incluyo, vea con tanto interés esta clase de circos con forma de persona? Porque, repito, este tan solo es un repulsivo ejemplo de un problema muy extendido.
Quizá sea el hecho de que España, por ejemplo, en el último estudio del World Economic Forum este en el puesto 38 en el ranking de educación, por detrás de Indonesia, Brunei, Costa Rica o Líbano y en el puesto 55 en educación primaria, por detrás de Rusia o Armenia. Siento sonar elitista, pero lo cierto es que donde hay una educación verdaderamente buena, que enseña a valorar el talento auténtico y el carácter personal de aquellos que lo poseen, no hay lugar para que gente así crezca tanto en popularidad.Quizá sea el fenómeno global por el cual la cultura ha enseñado a los más jóvenes a venerar la fama y la fortuna en sí misma, en vez de fijarse en los méritos por los cuales un individuo ha llegado a obtenerlas.
Sea como sea, hay un problema, y es un problema que afecta al juicio y criterio de los futuros líderes y ciudadanos de nuestras sociedades, y mientras no hagamos nada al respecto, cada vez habrá menos youtubers, y cada vez habrá más ''imbécilers''.
A raíz de ésto, un número significativo de no menos de otras 6 mujeres, desde personalidades de YouTube menos conocidas hasta simples fans de Dalas contaron, aportando varias de ellas pruebas fotográficas, historias de acoso, coacción y conducta inapropiada por parte del famoso creador de contenido. El hecho de que varias de ellas fueran menores no echó para atrás al youtuber a la ahora de amenazarlas y exigirles fotos de desnudo.
Lejos de mostrarse avergonzado, este joven mostró un ejemplo de sociopatía pocas veces visto en cámara. Llegó lo suficientemente lejos como para crear un vídeo falso en el cual mostraba unos ''matones'' enviados por otro youtuber (que es la actual pareja de una de sus exnovias) para tirarle palos y piedras a su casa. Al demostrarse que el vídeo era falso, se excusó diciendo que era un ''experimento social'' (lo cual es la excusa que la gente de ahora da cuando hace una estupidez como un castillo y no quiere admitirlo). Ahora, en 2018, desde el proceso judicial contra él por abuso de menores comenzó, ha realizado varios vídeos mostrándose altivo e incluso burlándose de dicho proceso, el cual es llevado a cabo por la Audiencia Provincial de Madrid, nada menos. Cuando fue a declarar, alegó que ésto no era nada más que una vil conspiración llevado a cabo por sus exparejas. Algo nada sorprendente por parte un tipo de persona tan absorbida por su propio ego que, cuando escribió su primer libro (el cual, por cierto, tiene una puntuación de 2,5/5 en Amazon, con unas críticas feroces), decidió dedicárselo a sí mismo en un grandilocuente discurso.
Cabe preguntarse, ¿quién sigue a semejante tristeza de ser humano? Bien, la respuesta es sorprendente. ¿Recuerdan los canales que mencioné al principio de este artículo? Tres de ellos juntos no hacen ni la mitad de los 8,4 millones de suscriptores del canal ''Dalas Review'', los cuales principalmente son jóvenes de todo el amplio abanico de países hispanohablantes (La excepción es ''Brave Wilderness'', el canal educativo sobre animales, el cual tiene 13 millones. Quizá haya esperanza). 8,4 millones de personas que ven en esta triste parodia de un ser humano un ídolo y un ejemplo a seguir. 8,4 millones de suscriptores jóvenes que ven cada día a este bufón burlarse cruelmente de la justicia, de sus denunciantes, y de gente de todas partes de Internet indiscriminadamente. Y no solo aplauden, sino que le defienden con pasión fanática. Una legión de fans que no dudó en ridiculizar, insultar, y tratar de someter en redes sociales a las mujeres que han decidido ponerse en esta dolorosa y complicada situación contando sus historias. Una clase de comportamiento que, si bien quizá venía con ellos antes de encontrar el canal de Dalas, es exactamente lo que han visto hacer con absoluto placer a su adorado youtuber durante años.
Qué lejos quedan los días en los que los gozaban de esta admiración, y de colas de gente esperando para verles en los eventos de sus giras eran verdaderos artistas, escritores y pensadores.
¿Qué hacemos mal para que la juventud, entre la que me incluyo, vea con tanto interés esta clase de circos con forma de persona? Porque, repito, este tan solo es un repulsivo ejemplo de un problema muy extendido.
Quizá sea el hecho de que España, por ejemplo, en el último estudio del World Economic Forum este en el puesto 38 en el ranking de educación, por detrás de Indonesia, Brunei, Costa Rica o Líbano y en el puesto 55 en educación primaria, por detrás de Rusia o Armenia. Siento sonar elitista, pero lo cierto es que donde hay una educación verdaderamente buena, que enseña a valorar el talento auténtico y el carácter personal de aquellos que lo poseen, no hay lugar para que gente así crezca tanto en popularidad.Quizá sea el fenómeno global por el cual la cultura ha enseñado a los más jóvenes a venerar la fama y la fortuna en sí misma, en vez de fijarse en los méritos por los cuales un individuo ha llegado a obtenerlas.
Sea como sea, hay un problema, y es un problema que afecta al juicio y criterio de los futuros líderes y ciudadanos de nuestras sociedades, y mientras no hagamos nada al respecto, cada vez habrá menos youtubers, y cada vez habrá más ''imbécilers''.
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